lunes, 29 de junio de 2009

Mini-revelaciones


A cuento de nada, tres conclusiones triviales post- fin de semana sin despertador:

- La habilidad para caminar con gracia en tacos altos no tiene ningún componente asociado al sexo genético (el 2 de Atlanta vestido de Geisha que me crucé el sábado me lo supo demostrar)

- Existe un clon de Luciano Pereyra en versión femenina que fue poseído por el espíritu taurino de mi ex (!).

- El país tiene que dar las gracias por la cantidad de argentinos giles que hay en el exilio (y rezar porque nunca se les ocurra volver).

domingo, 28 de junio de 2009

Sin despertador


Hace semanas que estoy muy poco tolerante. No tengo ganas de interactuar con gente diferente, que no me estimula, que no maneja los mismos códigos que yo. Para ser sincera, casi no tengo ganas de interactuar con gente. Entonces cuando me enteré que mi amiga Em cruzaba el charco y necesitaba alojamiento por tres días, ofrecí mi depto con inusual reticencia. Pensé que tal vez no me viniera mal un poco de compañía, pero no me convencía del todo la idea de compartir mi territorio y verme "forzada" a salir de mi retiro espiritual voluntario.

Sorpresivamente, todo resultó bastante bien. Lo primero que descubrí en estos días es que extrañaba bastante a Em. O que extrañaba poder hablar con alguien que no necesita un diccionario para entenderme. Hablamos de ciencia, de mi Ella y sus Ellas, de afectos, de hombres, del presente, del pasado y del maldito futuro. No me aburrí ni un minuto.

Recordé también que la improvisación -algo tan faltante por estos lares- hace milagros. Que la falta de plan es casi siempre el mejor plan. Así fue que a eso de la 1:00 a.m. caímos medio sin ganas en esa fiesta de cumpleaños que empezaba a eso de las 22:00 del día anterior, para terminar quedándonos hasta el final compartiendo una cerveza que "Diosito sabe porqué" nos regaló.

El sábado, mientras pasábamos la tarde viendo desfilar personajes en el CSD, me dí cuenta cómo una misma situación, un mismo escenario, puede resultar totalmente diferente según con quién se comparta...

Y hoy, mientras vuelvo al retiro voluntario para reponerme de un fin de semana sin despertador, estoy contenta de haberme dejado invadir la casa para encontrarme con tantas revelaciones...

domingo, 21 de junio de 2009

Teléfono descompuesto


G: Pensé que era la fiesta de la música. La verdad, si hubiera sabido, ni aparecía.
LO: Bueno, por lo menos has salido de tu casa un rato. Te despejas, eso está bien.
G: Mmmm no. No me parece eso de salir porque "hay que salir"...
LO: Bueno, si prefieres quedarte en tu casa encerrada todo el día sintiéndote mal.. Tu misma!
G: No estoy todo el día mal en mi casa... Y si no tengo ganas de salir, no tengo ganas y creo que tengo que respetarmelo...
LO: Respeto tu postura, pero no la comparto.
G: No, hablo de respetarse uno mismo, respetarse los tiempos...
LO: Si, pero si ves que empiezan a pasar los meses y todo sigue igual, tienes que hacer algo...
G: Si, puede ser. ¿Pero pasaron ya los meses? ¿Pasó ya mucho tiempo? (se ajusta el barbijo, cierra el diálogo a través de la tela) NO. Entonces cuando pasen los meses, hablamos...

Supuestamente, hablamos el mismo idioma...

sábado, 20 de junio de 2009

La fiesta que no fue


Cinco minutos antes de salir tenía mates perfectos. Eso tendría que haber funcionado como preaviso, pero no: no escarmiento más. Otra vez me dejé llevar por "lo que hay que hacer", por las voces de los demás. Y desoí la propia, que me decía que estrenar una pollera di-vi-na no es motivo suficiente para salir de casa si no tenés realmente ganas de hacerlo.

Me acabo de enterar que la Fête de la Musique, el evento al que supuestamente pensaba asistir, es mañana. La cosa es que me sumé al plan de gente que estaba tan enterada como yo, pensando que tal vez ver algún concierto en algún escenario callejero me iba a venir bien. Asi que a las siete estaba ahi en la estación de subte que pusieron de punto de encuentro...

Primera desilusión: hay gente que va a llegar tarde, entonces vamos a la casa de fulanito a hacer tiempo. Ya me siento incómoda: quería el tumulto del escenario callejero para poder escabullirme fácil cuando ya no tuviera ganas de estar ahí. Quería un lugar donde no se note si me ausento figurada o literalmente...

Como dos horas después, salimos. Cool, por lo menos puedo fumar... La calle está silenciosa, ¿están seguros que es la fiesta de la música?. Y vino la segunda desilusión: escenarios callejeros, globos colgados, calles cerradas ¡para no sé qué mierda de festejo de la comunidad gay!. Fue too much...

Duré eternos treinta minutos y sin esforzarme demasiado por inventar una excusa interesante/creíble, me fuí a la mierda. Mi fiesta de la música fue camino a casa, con The Killers a todo lo que da en el subte, pensando en que faltaban sólo minutos para poder levantar el teléfono y escuchar una voz cálida y familiar...

jueves, 18 de junio de 2009

El pelo al huevo


En la facu me enseñaron a pensar "como científica". Horas y horas de clases de seminarios con el objetivo de desarrollar una visión crítica sobre el trabajo de investigación. En la práctica, estas clases terminaban siendo una especie de concurso nerd de "buscarle el pelo al huevo" cuya dinámica podríamos resumir más o menos así:

  1. Leer artículo de investigación (si salió de Nature o Science, muchísimo mejor).
  2. Ir figura por figura y analizar experimento por experimento tratando de entender el objetivo y la metodología empleada para realizarlo
  3. Buscarle el pelo al huevo (y si no lo tiene, inventarlo). O sea, analizar el diseño de cada experimento y encontrar las posibles falencias: que si los controles están bien, que si la metodología es la más apropiada para abordar la cuestión, que si no se podría haber hecho de otra forma, etc etc etc.

Mi manera de ver estas clases fue cambiando con los años.
Al principio, me resultaban tediosas e inútiles: "¡¡es un Nature, por Dios!! Si se lo aceptaron y se lo publicaron, ¿quiénes somos nosotros, grupete de nerds recien salidos del secundario, para cuestionarlo?".
Con el tiempo, fui entendiendo que el concepto de base no estaba en realidad tan mal: analizar experimentos, entender los materiales y métodos y proponer maneras alternativas de abordar una misma cuestión seguro tenía que servir para el día de mañana poder encarar investigaciones propias...
Hoy, lejos de aquellas clases y de aquel Templo del Saber, siento que descubrí un oscuro secreto. Siento que le encontré el mensaje subliminal al concurso nerd. Para los que no lo saben, resulta que todas las revistas funcionan con un sistema de revisión por pares (peer review): son los propios colegas de una determinada disciplina científica los que "deciden" si un artículo se publica o no. Sí, gente entrenada igual que vos en el arte de buscarle el pelo al huevo va a decidir si los experimentos que diseñaste y el trabajo que escribiste son dignos de Nature o del último número de la revista Paparazzi. En teoría, no está nada mal. Pero...

¿Qué pasa cuando el referee de tu artículo resulta que viene trabajando hace meses en cuestiones "parecidas"? ¿Qué le pasa a este individuo cuando se ve confrontado con que le ganaron de mano? Lamentablemente, la experiencia me dicta que dicho individuo le encuentra el pelo al huevo (o experto como es, se lo inventa), gana tiempo y vos empezás a pensar en mandarle tu trabajo a Rial...

Sad, but true...

lunes, 15 de junio de 2009

Pasaportes y personas


Hoy no fue un día fácil.

Hoy, Alemania me abrazó dos veces. Me ofreció cuatro hombros para llorar. Me alcanzó una caja entera de pañuelos de papel para secar mis lágrimas. También me preguntó si estaba bien...

Rusia me abrazó fuerte y me dijo que todo iba a estar bien...

La Madre Patria, en cambio, me dijo que no puede ser que siempre haya algo que me ponga mal. Que a veces hablar conmigo era como hablarle a un mueble. Que no puedo estar siempre "muletilla-sarcástica-tras-muletilla-sarcástica"* sobre las cosas que me dicen. Que no es normal...

Después de hoy, venime a hablar de estereotipos...


(*) Nota mental: la ironía y el sarcasmo sólo deben ser compartidos con personas capaces de detectarlos...

jueves, 11 de junio de 2009

Libro de quejas


Tengo lentes nuevas, las estrené hoy. Estoy contemplando muy seriamente la posibilidad de volver al oftalmólogo, o de presentar un reclamo en la óptica:

Todo, todo se ve gris...

martes, 9 de junio de 2009

Gracias


- Por bancarte como una reina que siendo una nenita, arrancara tus violetas de los Alpes -esas que tanto cuidabas- sólo para regalártelas.

- Porque de tus manos salieron los modelos más alucinantes que una muñeca Barbie pudo vestir jamás.

- Por cada una de las veces que dejaste que mi mundo entrara en tu casa para festejar momentos felices.

- Por ese final de la facu que preparé leyendo apuntes a la sombra de la parra.

- Por cada uno de los recuerdos hermosos que tengo de los veranos en La Feliz

- Por el anillito que tanto te gustaba en Taxco y que cediste sin siquiera un dejo de egoísmo ante mi carita de "me gustaa"

- Por plancharme la cama para que esté calentita cuando me quedaba a dormir.

- Por cebarme un mate dulce tras otro, hasta que te quitaba la azucarera porque no daba más.


Y por millones de cosas más, que ahora mismo me es difícil escribir.
Mil gracias, abu..
Y hasta siempre.

domingo, 7 de junio de 2009

Te la hago corta


Lunes:

Feriado por alguna cosa religiosa de esas que abundan acá. Nos vamos con Ch. a pasear por las afueras de la ciudad. Como somos re-copadas, la invitamos a L.O. Estuvo bastante bien...

Martes:
Volver a poner el despertador después de varios días. L.O. se reincorpora al trabajo luego de la (más que oportuna) peste que se agarró. Cual vedettes de la calle Corrientes, discutimos por problemas de cartel. Hora y media de Yoga, con Ch. de visitante, no sirven para absolutamente nada.

Miércoles:
L.O. no me habla desde la discusión. No voy a negar que me jode, pero en cierto punto es mejor porque tengo muchísimo trabajo y quiero terminar temprano para despedirme de Ch. Llego a casa con el tiempo casi justo para acompañarla a la estación. A la noche, me encuentro una velita que me dejó de regalo escondida abajo de la almohada y vuelvo a moquear como en el andén.

Jueves:
Sigue sin dirigirme la palabra. Vuelvo relativamente temprano a casa y por el camino se me ocurren un par de ideas para el trabajo que L.O. se anda queriendo "apropiar". Producto de una movida semi-inconsciente pero magistralmente estratégica, recibo un mail en que Ella -por una vez en la vida- me felicita por algo. Y para hacerla completa, el mail va con copia a L.O. El día termina con L.O desubicadamente planteandome por msn que al día siguiente quiere hablar conmigo, porque sigue disconforme con el tema del cartel...

Viernes:
Llego temprano, pero L.O. ya está ahí. Nos vamos a tomar un café y volvemos a discutir el tema. Sale un montón de mierda que tenía atragantada por semanas. Pero finalmente hacemos las paces y si bien L.O. sigue sin estar del todo de acuerdo, cede ante mi posición. Como broche de oro, otro email de reconocimiento: listo, está cantado que va a llover todo el fin de semana...

Sábado:
Me levanto temprano y después de trabajar decido salir de shopping para festejar las pequeñas batallas ganadas en los últimos días. Termina cayendo el vestido divino que tenía entre ojos hace un par de semanas, más otro de yapa porque sí, porque me lo merezco porque me banco todas las que me banco... El resto del día intento trabajar, con una imposibilidad atroz para concentrarme. A la noche llamo a casa y recibo no muy buenas noticias. El día termina conmigo casi quedándome dormida en el sillón: la Selección del D10S la verdad que aburre...

Domingo:
El día está asqueroso. No sé cómo, pero logro concentrarme y terminar la propuesta que estaba escribiendo. Paso todo el día con esa sensación típica, con el síndrome "Odio-los-domingos". Los domingos soy propensa a pensar boludeces. Los domingos soy propensa a extrañar todo y a todos, hasta aquellas cosas que no tiene sentido extrañar. Y para colmo de males, los domingos me toca limpiar.

Ok, no fue tan corto.
Resumen de la semana, Impossible G. style.

miércoles, 3 de junio de 2009

Mamá tenía razón


Acabo de dejar a mi amiga Ch. en la Estación Central. Me bancó un montón durante los últimos días y ahora no sé cuándo voy a volver a verla. Así que, otra vez, me encontré en pleno ritual de lagrimear en andenes o terminales de aeropuerto.

No sé muy bien cómo, pero desafortunadamente Ch. tiene la puntería de encontrarme siempre en esos momentos en que siento que no para de lloverme mierda del cielo. Me pregunto si alguna vez podré contarle que mi vida transcurre de manera normal...

Hace unos días les conté sobre Ella. Pero todavía no hablé nunca de La otra, porque hasta ahora pensé que era un personaje secundario en esta historieta. Ya les conté que Ella no para de descalificarme, pero no especifiqué mucho acerca de su modus operandi. Y resulta que uno de los "instrumentos" que usa es, precisamente, a La otra. Hace meses que tengo que escuchar cómo La otra es fantástica y cómo yo hago todo mal, cómo mi trabajo avanza solamente porque está La otra formando equipo conmigo, bla bla bla y más bla.

La otra y yo sabemos que eso no es así. Hasta ahora, La otra fue testigo de innumerables comentarios de ese tipo y se limitó a escucharme y contenerme cuando Ella vuelve a su país. O sea: me reconoce cuánto la ayudo y que las descalificaciones que recibo son injustas, pero no hace nada por salirse del pedestal en que la pusieron. Para mí eso estaba bien, porque siempre creí que era un mambo de Ella y que La otra no tenía la culpa de haber sido tomada como instrumento de maltrato psicológico.

Pero esta semana, La otra mostró la hilacha. Pretende llevarse el crédito por un trabajo que -encima lo reconoce- no le corresponde. Y dice que si yo me mantengo en mi posición de reclamar lo que es justo, planea plantear su desacuerdo durante la próxima visita de Ella. Creo que ni hace falta que diga quién lleva las de perder en esa situación.

Así están las cosas. Hace dos días que La otra no me dirige la palabra.


Y como tantas otras veces, mamá tenía razón...