jueves 12 de noviembre de 2009

Manual


Sin ánimos de avivar la polémica, digo yo, me pregunto... ¿Tan perdidos están estos chiquitos como para que haga falta un manual para la manualidad??

Edit: me acabo de enterar que en realidad es un taller, lo cual creo hace a la cosa bastante más bizarra... ¿O más entretenida?

sábado 7 de noviembre de 2009

El recital


Soy... No sé cómo podría describirlo. "Científica con inquietudes no científicas", escribí por ahí. Versátil, tal vez sea ésa la palabra. Puedo adaptarme a diferentes contextos y si el ánimo acompaña, pasarla bien de muchas maneras distintas: sola, rodeada de gente, yendo al bar más cutre, al que tiene toda la onda, en una reunión en la casa de alguien. Tengo amigos de diferentes edades, profesiones, sexos y colores: creo que es una manera de asegurarme un posible acompañante para cada contexto, evento, actividad o situación que se pueda presentar...

El jueves no conseguí compañía para mi "experimento" del día. Como tenía muchas ganas de hacerlo, no me importó demasiado: me emponché toda, me tomé un subte, otro y después un tren y cuando me quise acordar, ahí estaba. Yo solita en la puerta del Cervantes, a punto de presenciar por primera vez en mi vida un recital de poesía.

¿Qué carajo hace una bióloga en un recital de poesía?. Intenté ignorar la pregunta que me rondaba todo el tiempo la cabeza, entré tímidamente, pagué mi entrada y traté de mezclarme entre los presentes. Gente bastante "normal", para mi sorpresa. Había algunos freaks, pero no más que los que te podés cruzar en un laboratorio o en los pasillos de Exactas. Algún que otro bicho de Puan, bastantes prototipos de puestero del Mauerpark, pero nada enteramente calificable como de otro planeta.

No puedo decir con mucha certeza si el recital estuvo bien, ya saben cómo es esto de las primeras veces. Sí puedo contar que escuchar poesía tiene un encanto especial, muy diferente al de leerla. Que me hubiera encantado inmortalizar mi cara de espanto al final, con el número musical de cierre: una argentinita que, guitarra en mano, jugó a ser Hilda Lizarazu y Juana Molina juntas en un mismo cuerpo (!). Y sobre todo puedo contar que contra todo pronóstico, la pasé muy muy bien...

lunes 2 de noviembre de 2009

Impunidad


"... A tí con ese acento, se te perdona todo..." (!)

(las cosas que hay que oír, por Dios)

jueves 29 de octubre de 2009

¿Y ahora?


Los experimentos que salen. Los fines de semana que por fin parecen fines de semana. La ausencia de miedo cuando nos visita. Una nueva amiga. Una próxima escapada a un destino desconocido. Y las ganas de vernos y la certeza de que en breve serán saciadas.

Si, siento que la vida me sonríe. Pero no sería yo si no temiera que termine cagándose de risa en mi cara...

martes 13 de octubre de 2009

La cena


Quedamos en encontrarnos a comer con las chicas. ¿El lugar? Rarísimo, parecía unos de esos salones donde se juntan los vitalicios de algún club de barrio. Había arreglado con Su para ir juntas, pero me retrasé y nunca llegué al punto de encuentro. Me subo al colectivo y suena el celu: es ella, que me avisa que también se le hizo tarde. –Nos vemos directamente allá- me dice –los nenes ya están con las chicas-. (¿Los nenes? Mati, sí, ¿pero hay otros?) Me cuelgo pensando en el inquietante plural, hasta que el paisaje tras los vidrios del bondi se torna desconocido.

Me bajo rápido en algún punto algo familiar entre Lanús y Remedios de Escalada y aparece una remisería salvadora. El remisero es de estos viejos que te dan charla. El tipo sube un poco el volumen de la radio, yo canto bajito el estribillo. Me sigue hablando de nada. Me convida un cigarrillo, fumamos la misma marca. Cuando por fin llegamos a destino me cobra diez pesos por el viaje, pero me regala el atado y una bandeja de frutillas (!).

Todavía algo confundida, entro al salón. M., A. y Ce me preguntan qué pasó y no sé muy bien por dónde empezar. -¡Qué bueno verlas! ¿Les avisó Su que se le hizo tarde?- Acomodo las cosas en la mesa y Ce mira extrañadísima la bandeja de frutillas. Y yo miro extrañadísima a esas dos criaturas. Mati está en una sillita, nos hacemos morisquetas y está igual que como lo ví en fotos. Y M. tiene en brazos a la hermanita melliza (?). Es una muñeca, con su pelito negro y sus cachetes rosaditos... Y sus piecitos feos, muy feos, con todos los deditos chuecos.

Finalmente llega Su y vamos a la cocina a preparar unos tragos. Una mulatita de unos quince años, llena de rulitos, se acerca muy simpática y se presenta: soy la nieta de Su, ¿cómo estás abuela?. No entiendo nada y no sé si reírme o matarla por llamarme abuela sólo por ser amiga de la suya. Parezco ser la única que no entiende, mientras Su se empeña en explicarme cómo por cuestiones de parentezcos y adopciones y no sé qué otros rollos legales tiene una nieta. En un momento, quedamos Ce y yo solas en la cocina. –Che, G. no sabés... Cuando estuviste en casa, con mi vieja tuvimos que desarmar todo el colchón de tu cama.- me cuenta. –De la cama dónde dormiste, tuviste una pérdida o algo- Perpleja, imaginando la cara y las puteadas de la madre de Ce, abrí los ojos...

Cuatro de la mañana. El sueño más raro que recuerdo haber tenido.

lunes 12 de octubre de 2009

Insomnio


En un segundo el sueño se vuelve pensamiento. Abrís los ojos, todo está oscuro. Girás y volvés a girar. Los pies descalzos se cansan de buscar rincones fríos en el colchón. La lluvia golpeando contra las persianas no ayuda. Alcanzás el velador casi sin salirte de la frazada y mirás el reloj en la pared: murió a las diez y diez, cierto. El otro, el de la mesa de luz, te dice que ya hace rato el domingo se volvió lunes. Te levantás, vas, venís, tomás agua, fumás, intentás leer, volvés a la cama. Puteás, puteás en todos los idiomas que conocés porque sabés que en pocas horas tenés que empezar tu semana. A oscuras otra vez, sumergís la cabeza en la almohada y cerrás los ojos. Y tarde, demasiado tarde, los pensamientos vuelven a ser sueños...

jueves 8 de octubre de 2009

No me ames


Parece que una-que-yo-sé finalmente entendió que con basureo, ninguneo y descalificación no llegamos a nada. Captó que lo que a algunos los moviliza, los impulsa a doblar esfuerzos; a mi me anula.

Bien, ¿no?.

Hmmmm, sí, bien, pero... ¿Que yo critique lo más que pueda el proyecto que escribió? ¿Que mi opinión es de gran importancia? ¿Mails día por medio para ver si estoy bien?

Se me hace que del basureo nos pasamos al baboseo. Too bad que haya perdido credibilidad...