sábado, 20 de junio de 2009

La fiesta que no fue


Cinco minutos antes de salir tenía mates perfectos. Eso tendría que haber funcionado como preaviso, pero no: no escarmiento más. Otra vez me dejé llevar por "lo que hay que hacer", por las voces de los demás. Y desoí la propia, que me decía que estrenar una pollera di-vi-na no es motivo suficiente para salir de casa si no tenés realmente ganas de hacerlo.

Me acabo de enterar que la Fête de la Musique, el evento al que supuestamente pensaba asistir, es mañana. La cosa es que me sumé al plan de gente que estaba tan enterada como yo, pensando que tal vez ver algún concierto en algún escenario callejero me iba a venir bien. Asi que a las siete estaba ahi en la estación de subte que pusieron de punto de encuentro...

Primera desilusión: hay gente que va a llegar tarde, entonces vamos a la casa de fulanito a hacer tiempo. Ya me siento incómoda: quería el tumulto del escenario callejero para poder escabullirme fácil cuando ya no tuviera ganas de estar ahí. Quería un lugar donde no se note si me ausento figurada o literalmente...

Como dos horas después, salimos. Cool, por lo menos puedo fumar... La calle está silenciosa, ¿están seguros que es la fiesta de la música?. Y vino la segunda desilusión: escenarios callejeros, globos colgados, calles cerradas ¡para no sé qué mierda de festejo de la comunidad gay!. Fue too much...

Duré eternos treinta minutos y sin esforzarme demasiado por inventar una excusa interesante/creíble, me fuí a la mierda. Mi fiesta de la música fue camino a casa, con The Killers a todo lo que da en el subte, pensando en que faltaban sólo minutos para poder levantar el teléfono y escuchar una voz cálida y familiar...

No hay comentarios: