El limbo es lo más, ya lo dije. No hace frío, hay cosas ricas en la heladera, me doy el gusto de derrochar yerba mate y muchos etcéteras más. Pero claro, como la felicidad plena no existe, vaya una pequeña lista de cosas que detesto de volver a casa:
- A vos, pendejita del supermercado de acá abajo. No hablás español, no terminaste la escuela primaria en China y te ponen al frente de la caja. La próxima vez que me rechaces un billete de dos pesos por rotoso, te surto. Total, seguro que alguien testificará en mi defensa...
- A los descerebrados que comparan precios cual Lita de Lazzari. "¿Un kilo de yerba a siete euros? Uh, pero eso son como treinta y cinco pesos. Zarpado" Pasan las semanas y cada vez me cuesta más disimular el tedio y gastar energía en explicar que no es del todo ilógico, considerando que un kilo de café ronda los cinco o seis...
- Peor que los "conversores a peso" son los que cuando digo que me quiero repatriar me preguntan para qué. Bah, suelen ser los mismos... Ayer hubo uno que fue más allá del para qué, preguntando cuáles eran las chances para una científica acá. "Uh, Conicet", mandó. Lo miré con casi mi peor cara y contesté: "Bueno, ser empleado del Poder Judicial no es mucho mejor, ¿no?" End of discussion..
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