miércoles, 29 de julio de 2009

Extírpame los ojos...


... de un tirón.

Short deportivo tipo fútbol. Campera inflable roja, sin mangas. Un chaleco, bah, y sin nada abajo. A esto sumarle chalina/pañuelo turquesa con flores violetas asomando al cuello. Y completar con barba muy (muuuuy) larga y canosa tipo Papá Noel. Creo que no hace falta aclarar que todo el combo corresponde a una única persona...

Cuando veo este tipo de cosas, comprendo que mi misión en esta tierra es aportarle algo de glamour a esta maldita sociedad....

viernes, 24 de julio de 2009

You can't be both


- Mamá, cuando sea grande quiero ser músico.
- No, mi amor, las dos cosas no se puede...

domingo, 19 de julio de 2009

Acróstico


A veces me cuesta recordar cómo era todo antes de conocernos. Es que incluso acá, a miles de kilómetros y con un océano de distancia, están presentes.


Miro a mi alrededor y ahí estamos. En Uruguay, con el río de fondo. Saludando al mundo desde la punta de un cerro nevado. Veraneando en Gesell, después de tantas vueltas de la vida. Juntas en Adrogué como cualquier fin de semana, sin que se note que un año difícil acababa de pasar.


Imágenes y objetos que hacen lo que pueden por acortar distancias. Una cajita de madera traída de Temuco hace más de diez años. El souvenir de esa boda en la que hubiera deseado estar. La velita para alumbrar momentos de oscuridad. El conejito de Pascua que todavía no me pude comer. La muestra de perfume que uso en ocasiones especiales. La tarjeta que me pide inútilmente que no me cuelgue. El marco de una foto en la que salí horrible pero no me importa.


Guardarme las ganas de festejar con ustedes es algo que cuesta mucho. Molesta tener que postergar abrazos, sobre todo cuando te hacen falta. Es raro salir a la calle en esta fecha y que sea como cualquier otra, sin bares excesivamente llenos, sin líneas colapsadas, sin todo el ritual del que soliamos ser parte. Pero bueno, puedo aguantar un tiempo. Un poco más.


O puedo festejar a mi manera, haciendo lo que estoy haciendo ahora. Tomándome un rato entre día y día para pensar en ustedes, esbozando sonrisas frente al monitor. Intentando encontrar palabras que vayan más allá de "gracias", "los quiero", "los extraño".


Sí, puedo hacer las dos cosas: esperar con ansia y recordarlos. Después de todo, son cosas que hago a menudo, lo marque o no el calendario...


¡Feliz día!


sábado, 18 de julio de 2009

No hay charquito


¿Hablo en chino? A ver, explicame, explicame como si yo fuera un nene de tres años. ¿Lo tuyo es una asquerosa e inevitable necesidad de polemizar sobre todo? ¿Todavía no te quedó claro que no todo lo que acontece en el mundo tiene que ver con vos?

Voy a nuestra queridísima Real Academia y me encuentro con lo siguiente:

autocrítico, ca.

3. f. Juicio crítico que se realiza sobre obras o comportamientos propios.



PROPIOS, ¿entendés lo que significa propios?. Propios son míos, mis comportamientos. Entonces tenés que entender que si estando de sobremesa comento que debe haber en mí algo de ese ego que yo tanto aborrezco en nuestros colegas, estoy hablando de mí. Si digo que a mí no me daría lo mismo hacer el trabajo de un técnico, que yo además de hacer experimentos disfruto de pensar y analizar los resultados, sigo hablando de mí. Así que no saltes, que no hay charquito.

No estoy atacando a nadie, no estoy menospreciando el trabajo técnico ni mucho menos pretendo que lo que digo con un par de cervezas encima sea tomado como la verdad absoluta. Estoy solamente hablando de mí. Me importa un carajo tu amigo que tiene un doctorado y elige trabajar como técnico: es su elección, no la mía. Y creeme que me importan todavía menos los motivos de su elección, así que por favor ni se te ocurra volver a conjeturar qué hubiera hecho yo si me hubieran ofrecido un trabajo de técnico cerca de mi familia.

No tenés ni idea.

miércoles, 15 de julio de 2009

Paralelas


Son de mundos diferentes, sus vidas transcurren en líneas paralelas. Ella y él estaban destinados a no cruzarse nunca.

Pero tal vez pasó. Nadie sabe si en algún punto del espacio las paralelas hayan convergido alguna vez. Tal vez hubo un momento en que ella y él caminaron la misma vereda, sin percatarse de la existencia del otro. Si alguna vez se cruzaron en alguna calle, de seguro no fueron otra cosa que parte del paisaje. Como áquel cartel de publicidad o las hojas secas que cubren el suelo o la vieja esa que espera el colectivo: figuras en el fondo de una instantánea de gran ciudad.

Tal vez pasó, pero a destiempo. Se cruzaron en la misma vereda, pero era demasiado temprano para muchas cosas. Ensimismados, cada uno en su mundo, siguieron de largo. Ninguno se volteó a seguir con la mirada los pasos del otro. Era todavía muy pronto para entender que en un mundo diferente también podés sentirte como en casa.

Tal vez vuelva a pasar. ¿Se reconocerían en ese caso? Yo creo que sí, pero tal vez entonces sea demasiado tarde.

O tal vez nunca pasó ni vaya a pasar jamás. Son de mundos diferentes, destinados a nunca cruzarse...

viernes, 10 de julio de 2009

Mi contractura


Ésta contractura - desde el medio del cuello hasta la punta del índice derecho - me recuerda a viejas contracturas de mi época de estudiante. Se llama ya pasó. Se llama alivio. Se llama cansancio.

Se llama ansiedad. Se llama angustia. Se llama silencio. Te extraño. Se llama no lloro.

Y también tiene nombres propios que no me animo a escribir, que no quiero escribir.

Ibuprofeno mediante, la contractura en sí muy pronto será historia. Ojalá fuera tan fácil con los nombres...

miércoles, 8 de julio de 2009

La misma


Ya pasó un mes, ya está acá de vuelta. Otra vez el cielo negro, aunque según parece esta vez no simboliza nada.

Salimos del trabajo a la misma hora. Las tres (LO, Ella y yo) ibamos en la misma dirección. Hasta la parada del subte caminamos juntas, hablando de cualquier cosa. LO nos despide mientras baja las escaleras y quedamos Ella y yo. Como cada vez que viene, muero por irme a casa y que termine el día.

- Te invito a tomar un café - me suelta.
(Hmmmm. ¿Qué tan malo puede ser? What the hell!) - Dale - respondo.

Pasamos casi tres horas juntas. Casi no hablamos de trabajo. Caminamos hasta la siguiente estación, tomamos el café por ahí cerca, paró a ver un par de vidrieras, hicimos algunas compras. De regreso me invita a conocer su oficina nueva. Implica volver al trabajo, pero creo que puedo resistirlo. Sí, puedo aparentar. Y volver a ese ambiente parece implicar volver a hablar de trabajo:

Ella: esos resultados están buenísimos, estoy contenta. Te quiero decir que progresaste un montón.
G: bueno, gracias.
Mente de G: (What the fuck?? Soy exactamente la misma que hace un mes, que hace tres meses, que hace un año. Es más, me soltás esto justo en el mes en que siento que nada podría chuparme más un huevo que el trabajo.)

Y tal vez ahí está la clave, en el argentinismo favorito de LO: me chupa un huevo. Felicitame, elogiame o volveme a tratar como mierda. Sigo siendo la misma, me veas como se te ocurra verme...

domingo, 5 de julio de 2009

Se extraña


- El ruido del tren, las frenadas y los bocinazos.

- La adrenalina que se siente segundos antes de pasar por una obra en construcción, esperando la guarangada de turno que -no importa lo que vistas- sabés que vas a escuchar.

- Los murciélagos anidando en el taparrollo

- El "placer" de pagarle a una tipa para que -cera mediante- te devuelva tus piernas de mujer



Ja! ¿Acaso pensaban que iba a hablar de asado, mate, empanadas y dulce de leche?

miércoles, 1 de julio de 2009

Si querés llorar...


Alguien me dijo una vez que un poco de frivolidad siempre viene bien. Más o menos evidente, todos tenemos un costado frívolo. ¿Quién no ha comprado una Cosmo alguna vez? ¿O leído Paparazzi, Pronto, Caras o algún pasquín similar aunque más no sea esperando su turno en la peluquería? ¿Cuántos de los que critican a Tinelli pueden "jactarse" de nunca haber contribuido a que el tipo tenga rating? Y entre los millones de usuarios de Facebook que existen, ¿cuántos pueden asegurar con sinceridad que nunca, nunca han sucumbido a los pedorrísimos tests?

Hace unos meses, en un momento de total alpedismo, me fue simplemente imposible evitar la tentación de saber qué frase de Moria soy. El resultado: la emblemática "Si querés llorar, llorar". Parece que pueden salir otras -un "What pass, papi?"o "Cara de pato, cuerpo de lavarropas" (!?)- pero a mí me salió esa, la archifamosa.

Y qué se yo. Soy medio cuerito flojo, siempre lo fuí.
De chiquita, lloraba si mi hermana menor me corría para cortarme el pelo. Lloro con películas, con libros, con series. Lloré cuando terminé el colegio. Lloré cuando me vino. Lloré sobria, lloré borracha. Lloré cuando me recibí. Lloré por montones de pelotudos -y no tan pelotudos- que tal vez no se merecían mis lágrimas. Lloré de alegría, lloro de emoción, de impotencia. Lloro cuando algo me supera, lloro si estoy muy estresada.

Pero quiero decirte que no, querida Moria (y querido pelotudo que diseñó el maldito test): que así no es. Que la frase será todo lo emblemática que queramos, pero dista de ser una máxima. Porque a veces, por más cuerito flojo que seas, querés llorar pero no sale nada...