Me harté. Hay muchas cosas que te pueden quitar el sueño: estrés, preocupaciones, ansiedad, cuestionamientos, un amor, un no-amor, etc etc etc. Pero ésto era demasiado, así que después de varios días junté coraje y lo hice. Llamé a LO y le avisé que no iba a ir a trabajar, que finalmente había decidido acabar con este sufrimiento.
Por el camino, con el sol pegando suave en la ventanilla del Tram, puse música y pensé en todos y en todo. Pensé sobre todo en Ely, en cómo me gustaría tenerla cerca. Y en cómo no quedaba más remedio que ésta traición que iba a llevar a cabo.
El cuarto era amplio, muy luminoso y apestaba a desinfección. Me senté, relaté, me examinaron, me radiografiaron y como una hora después llegó el veredicto. Me ofreció dos opciones y tuve que elegir la que a mis ojos parecía más definitiva. La traición ya estaba consumada. -Hmmm, una gran decisión- me acuerdo que me dijo mientras preparaba la aguja. Y me volvió a dejar sola en el cuarto blanco. Y yo todavía pensando en todo, invadida por el pánico, con lágrimas a punto de brotar de los ojos mientras iba poco a poco perdiendo sensibilidad...
Volvió, me recostó, tiró, tiró, movió, volvió a pinchar, volvió a tirar y listo. Había terminado. No fumes, no tomes café, no tomes alcohol, no comas por varias horas (¿no vivas?) y volvé el viernes...
Así es. Septiembre se llevó el verano, mi inspiración y para rematarla, una de mis muelas de juicio... ¿Qué traerá Octubre?
2 comentarios:
otra deliciosa muela de juicio
MUY BUENO TU RELATO. PERO COMO DIGO YO ESTO TAMBIEN VA HA PASAR.UN ABRACITO DE TU PAPA QUE TE QUIERE MUCHO. SANA SANA COLITA DE RANA UN BESO GRANDE DE TU PAPA
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