En un segundo el sueño se vuelve pensamiento. Abrís los ojos, todo está oscuro. Girás y volvés a girar. Los pies descalzos se cansan de buscar rincones fríos en el colchón. La lluvia golpeando contra las persianas no ayuda. Alcanzás el velador casi sin salirte de la frazada y mirás el reloj en la pared: murió a las diez y diez, cierto. El otro, el de la mesa de luz, te dice que ya hace rato el domingo se volvió lunes. Te levantás, vas, venís, tomás agua, fumás, intentás leer, volvés a la cama. Puteás, puteás en todos los idiomas que conocés porque sabés que en pocas horas tenés que empezar tu semana. A oscuras otra vez, sumergís la cabeza en la almohada y cerrás los ojos. Y tarde, demasiado tarde, los pensamientos vuelven a ser sueños...
lunes, 12 de octubre de 2009
Insomnio
En un segundo el sueño se vuelve pensamiento. Abrís los ojos, todo está oscuro. Girás y volvés a girar. Los pies descalzos se cansan de buscar rincones fríos en el colchón. La lluvia golpeando contra las persianas no ayuda. Alcanzás el velador casi sin salirte de la frazada y mirás el reloj en la pared: murió a las diez y diez, cierto. El otro, el de la mesa de luz, te dice que ya hace rato el domingo se volvió lunes. Te levantás, vas, venís, tomás agua, fumás, intentás leer, volvés a la cama. Puteás, puteás en todos los idiomas que conocés porque sabés que en pocas horas tenés que empezar tu semana. A oscuras otra vez, sumergís la cabeza en la almohada y cerrás los ojos. Y tarde, demasiado tarde, los pensamientos vuelven a ser sueños...
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