¿Qué hacés cuando se termina el último paquete de yerba, falta casi un mes para la próxima visita desde las Pampas y - siendo viernes a la tarde - te morís de ganas de tomar unos mates pero te da una paja tremenda hacer dos combinaciones de subte para llegar al único local de la ciudad que vende el preciado yuyo?? Las opciones son dos:
Opción A - llamás a ese vecino/conocido/lo que sea al que le tenés un toque de ganas y lo invitás a tomar unos mates...
Opción B - calentás agua como siempre, llenás el termo, tomás la tijera del primer cajón de la cocina... ¡Y atentás contra los saquitos de mate cocido que te dejó tu amiga de recuerdo en la alacena!
¿Hace falta que aclare que ganó B? Mis vecinos no ameritan el viejo truco...
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