Ésta contractura - desde el medio del cuello hasta la punta del índice derecho - me recuerda a viejas contracturas de mi época de estudiante. Se llama ya pasó. Se llama alivio. Se llama cansancio.
Se llama ansiedad. Se llama angustia. Se llama silencio. Te extraño. Se llama no lloro.
Y también tiene nombres propios que no me animo a escribir, que no quiero escribir.
Ibuprofeno mediante, la contractura en sí muy pronto será historia. Ojalá fuera tan fácil con los nombres...
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